Este denominado “efecto nube” hace que tengamos una mayor relajación muscular, favoreciendo la circulación sanguínea y consiguiendo un descanso cómodo y reparador. Sin embargo, la circulación de aire que permite la gruesa capa de muelles ensacados combinada con las propiedades absorbentes del tejido exterior de fibra de bambú, compensa bien este punto. Aunque no supone un gran problema para la mayoría, los más calurosos prefieren el viscogel ya que la incorporación de partículas de gel a la viscoelástica nos permite disfrutar de todas las ventajas del visco sin retención del calor.
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Gracias a esto presenta una firmeza media que suele satisfacer tanto a personas delgadas como pesadas, y tanto aquellas que duermen de lado como boca arriba. Esto se complementa con una funda lavable de material elástico que regula la humedad y evita la acumulación de calor en la cama. Veníamos de otro colchón de viscoelástica y hemos notado un gran cambio en cuanto a la sensación de calor. Al probarlo, notamos que es fácil moverse con libertad y apreciamos como los desplazamientos del cuerpo son acompañados con suavidad. El látex con el que se fabrica este colchón ha sido sometido a altas temperaturas, por lo que pierde todas sus propiedades alergénicas. ¿Cómo lo consigue? Mediante los perfiles de la espuma situados en los distintos puntos de presión a la altura de hombros, lumbares y piernas, que proporcionan ergonomía y contribuyen a una mejor transpirabilidad.
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Los resultados parecen indicar que la calidad del sueño de los participantes mejoraba al cambiar su colchón por un Marmota. Sin embargo, si pesas más de 95 kg, te aconsejamos que elijas otro modelo de colchón con una firmeza más elevada, pues este colchón posiblemente te parecería algo blando. En nuestra opinión, echamos en falta unas asas para facilitar el proceso, aunque entre dos personas podrás hacerlo sin problemas. Es hipoalergénico y, para un mejor descanso, cuenta con unas ondas diseñadas para aliviar los puntos de presión. En total, tiene un grosor de 33 cm, y es una buena opción si cambias con frecuencia de postura en la cama, gracias a su buena adaptabilidad y la rapidez con la que sus materiales se amoldan a cambios de postura. Esto es especialmente importante si padeces alergias y para los niños, que tienen la piel más sensible. Si el colchón es de buena calidad, deben soportar el peso en las distintas zonas del cuerpo, asegurando la correcta posición de la columna. Lo normal es que le den estructura al colchón en su parte central y vayan recubiertos de distintas capas de espuma para mayor comodidad. Algunos, los de mayor calidad, tienen incluso refuerzos en caderas y hombros, así que tienen una sola posición de uso. Si no eres una persona metódica olvídate de esto, porque tendrás que ponerte un recordatorio en el calendario para acordarte de voltear o rotar el colchón cada temporada.