Su estudio muestra que una noche de privación de sueño puede causar pérdida de tejido cerebral, lo cual se demuestra por las altas concentraciones en la sangre de dos moléculas del cerebro después de la noche de insomnio. En resumen, sabemos que cuando una persona pasa más de veinticuatro horas sin dormir comienza a sentirse como si hubiera bebido. Finalmente, tras superar el récord anterior y llegar a las 264 horas sin dormir, el joven se fue a la cama.
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Durante el sueño, el cuerpo repara los tejidos y crece mientras que el cerebro consolida lo aprendido y memoriza. Además, las personas que no duermen o duermen mal sienten ansiedad y son más propensas a contraer enfermedades de cualquier tipo.La función exacta del sueño todavía no se ha dilucidado, sin embargo, que hay algo en el sueño que parece «reiniciar » los sistemas de nuestro cuerpo. Y que ese número acumulado en, al menos un mes, produce una desregulación de los ciclos del organismo que, a su vez, genera desajustes físicos y mentales. Es completamente normal y sólo es una señal de que tu cuerpo se está apagando lentamente y el sueño pronto estará sobre ti. No obstante, si se vuelve crónico debes estar atenta a los síntomas, que pueden empezar a ser preocupantes.
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No se observaron más cambios significativos en los días posteriores, ni se detectaron efectos psicológicos o físicos a largo plazo”, explica la doctora Zunzunegui. Los principales estudios, que llevan esta situación al extremo, se llevaron a cabo con ratas, que después de una o dos semanas de pruebas, tuvieron pérdidas significativas de las funciones inmunes, incluida la muerte de algunas de ellas por infecciones. El tratamiento no farmacológico pasa por potenciar una higiene del sueño, hacer alguna actividad física moderada antes de acostarse, darse un baño frío en las piernas y por supuesto reducir la cafeína, el alcohol y el tabaco, recomienda el doctor. En ese momento, lo llevaron al Hospital Naval de San Diego donde le atendió el neurólogo John Ross.