Para el Feng Shui, el dormitorio es el ambiente más importante de la casa, puesto que mientras soñamos somos más vulnerables a las energías de la atmósfera. Los maestros chinos que siguen esta corriente de pensamiento consideran que cada área natural se encuentra dotada de su propia vibración influida por la presencia del Chi. Y si es que no hay otra opción debido a la distribución de tus muebles, la clave será tener siempre cerrada la puerta.
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Es mejor optar, siempre que sea posible, por muebles y objetos con esquinas redondeadas y formas sinuosas que promuevan la circulación armoniosa de la energía. En la cocina, por ejemplo, es común ver cuchillos y tijeras que, además de peligrosos, afectan negativamente a la energía de la casa. Es por ello que no es recomendable poner un espejo en frente de la puerta, ya que la energía, en cuanto entra rebota y sale. Se dice que al verse uno mismo reflejado, el cerebro no descansa de la misma manera ya que puede producir inquietud y hacer que no duermas bien. La energía debe fluir libremente y, por ello, los espejos que coloques en tu casa deben estar colocados de una manera perfecta y ordenada. El feng shui en el dormitorio es una excelente forma de augurarnos un descanso genuino y placentero.
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Por su forma, estaría proyectando la energía Chi hacia el suelo, provocando sensación de opresión, algo que no resulta recomendable al dormir. Una forma de no equivocarse nunca es optar por colores pastel, pues ahí puedes escoger todos los colores de la paleta pero escoger la tonalidad más suave. Mientras más armonía seamos capaces de crear a nuestro alrededor, mejores resultados a nivel físico, emocional y espiritual obtendremos. La puerta siempre, debe permanecer cerrada, para evitar que las malas energías, se propaguen por toda la casa. Donde no debe estar ubicado el espejo en el recibidor, definitivamente frente a la puerta de entrada. Mirá desde ella haciendo un paneo de 360° y luego de abajo hacia arriba (desde abajo de la cama) para detectar objetos nocivos u hostiles que puedas retirar: pilas de ropa, tecnología, objetos a la espera de ser guardados o donados, calzado o medias olvidados.